ORACION DEL CREDO
Creo en Dios Padre todopoderoso,
Creador del cielo y la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro
Señor,
que fue concebido por obra y gracia del
Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos,
y está sentado a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y
a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia Católica,
la Comunión de los Santos,
el perdón de los pecados, la resurrección de
la carne,
y la vida eterna.
El Credo resume la fe que profesamos los
cristianos y quiere decir: acepto, me adhiero.
Rezarlo es por lo tanto hacer un acto de fe
en las verdades que Dios nos ha revelado.
Creo en Dios Padre ¿dónde está?
Esta profesión de fe se inicia con la
afirmación “Creo en Dios” fuente de todas las demás verdades sobre el ser humano,
sobre el mundo.
Aunque Dios se nos revele sigue siendo un
misterio inalcanzable a la razón humana, si lo comprendiéramos no sería Dios.
Sólo vislumbramos el posible rostro de Dios
al ir a Jesús; quién me ve a mi ve al Padre nos dijo El mismo.
Donde hay verdad, bien, amos esta Dios
presente de manera misteriosa sin que podamos verlo.
Él está en todas partes.
Un solo Dios,
Revela su Nombre
Él se nos da a conocer como “un solo Dios”,
Jesús nos lo confirma y que es preciso amarlo con todo el corazón, con toda el
alma, con todo el espíritu y todas las fuerzas.
Dios se revela a Israel dando a conocer su
nombre invitándonos a invocarlos personalmente.
Dice así a Moisés: “Yo soy el Dios de tus
padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” (Ex 3-6) y le
revela su nombre “Yo soy el que Soy” YHWH...Esta revelación contiene la verdad
de que sólo Dios Es.
Mientras todas las criaturas han recibido de
El todo su ser y poseer, sólo Dios es la plenitud del Ser y de toda perfección.
Él es “aquel que es” sin origen y sin fin.
Jesús también revela que el porta el nombre divino: “Yo soy” (Juan 8, 28)
Dios es la verdad
me conoce y me habla
El hombre puede entregarse con toda confianza
a la verdad y a la fidelidad de su Palabra, porque “Dios es la luz en El no hay
tiniebla alguna” (Jn 1,5) y sus palabras no pueden engañar.
Así con esta Sabiduría rige cielo y tierra.
Dios es también verdadero cuando se revela.
La enseñanza que de El viene es una doctrina de verdad, Envió a su Hijo al
mundo para “dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37). Él tiene capacidad de
pensar, escuchar, hablar y amar.
Dios es Amor
Dios se revela como quien ama, más que una
madre o padre, con un amor tan grande que llegará a daros a su Hijo para
salvarnos: “tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Único” (Jn 3, 16).
Su ser es Amor, lo dice san Juan al afirmar
que “Dios es Amor” (Jn 4, 8, 16).
Al enviar a su Hijo y al Espíritu de Amor,
Dios nos revela su secreto: El mismo es una eterna comunicación de Amor: Padre,
Hijo y Espíritu Santo y nos ha destinado a participar en El.
E l crea al mundo y al hombre por Amor y nos
ama a cada uno en particular y quiere ser correspondido: que vivamos en este
Amor.
Dios es Padre
A Dios se le invoca como Padre en muchas
religiones.
Es Padre en cuanto creador del mundo, en
razón de la alianza y del don de la Ley a Israel su “primogénito”
Yo seré para ustedes Padre y ustedes serán
para mi mis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 co 6, 18).
Dios es
Todopoderoso
Yo soy el Alfa y el Omega, el Todopoderoso
(Ap 1, 8).
Se lo nombrara así en el Credo “Creo en Dios
Padre Todopoderoso”. “Todo lo que Él quiere lo hace (Salmo 115).
Lo rige todo, crea de la nada y al hombre por
amor. Su omnipotencia se manifiesta en la Encarnación y Resurrección de su
Hijo, al hacernos hijos suyos por la gracia y en el perdón de los pecados.
Es el Señor de la historia y gobierna los corazones
y acontecimientos según su voluntad.
En su omnipotencia cuida de nuestras
necesidades.
Dios es Uno y
Trino
La Santísima Trinidad es el misterio central
de nuestra fe que ninguna mente creada puede descubrir por sí misma, somos
bautizados invocando este nombre y por su gracia llamados a participar de la
Trinidad.
Él se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu
Santo.
Jesús ha revelado que Dios es Padre, que Él
es el Hijo y que el Espíritu Santo es el amor que procede de ambos.
El misterio de la Santísima Trinidad consiste
en que hay un solo Dios y tres Personas a la vez. Dios es Uno en esencia y
Trino en Persona.
Es un dogma y un misterio.
Creador del cielo
y de la tierra
Todo ha sido creado por la Trinidad, cielo y
tierra, pero el mundo es atribuido a Dios Padre.
La creación da gloria a Dios y manifiesta su
amor omnipotente y lleno de sabiduría.
La Biblia nos lo presenta en una cronología
de siete días en el cual el séptimo día, después de haber creado todas las
cosas Dios descanso.
Cada obra de Dios lleva su huella y el mundo
ha sido creado para que todos conozcan el amor infinito del Padre y se lo
comuniquen a otros.
Dios crea el mundo para manifestar su gloria,
su sabiduría, su amor.
Crea de la nada; las cosas visibles e
invisibles, un mundo ordenado y bueno que es dado al hombre.
Dios está más allá de la creación, pero está
presente en ella manteniéndola y conduciéndola.
La Divina
Providencia.
Es el cuidado amoroso que Dios tiene de todas
las cosas y seres que ha creado, es la disposición con la que las conduce a su
fin último con la que los sostiene y gobierna y guarda.
También actúa por la acción de las criaturas
permitiéndoles cooperar libremente con su providencia, haciendo el bien a los
demás.
Dios crea los Ángeles
Dios crea a los ángeles que son seres
espirituales, no corporales, ángel significa mensajero celeste, enviado.
Son seres espirituales invisibles, incorpóreos,
inmortales, personales, inteligentes y con voluntad.
Nos asisten en nuestras necesidades y
acompañan, su ayuda es poderosa y misteriosa.
Se encuentran al servicio de Jesús durante
toda su vida.
Existen también los Arcángeles; en la Sagrada
Escritura son nombrados tres de ellos, Miguel, Rafael y Gabriel.
Dios crea al
hombre y a la mujer
Dios crea al hombre y a la mujer a su imagen
y semejanza, están hechos el uno para el otro en comunión de personas; iguales
en cuanto personas, complementándose en cuanto masculino y femenino.
En el matrimonio Dios los une de manera que
toman “una sola carne” desde donde se transmite y perpetúa la vida humana y así
como esposos y padres cooperan en la obra de la creación de manera única.
El primer hombre fue creado bueno, en amistad
con Dios y armonía con la creación.
Adán y Eva fueron creados en estado de
santidad y justicia original, esta gracia de santidad original es una
participación de la vida divina, sin pecado, no morirían, no sufrirían.
Por estar libres de pecado tenían domino de
sí y del mundo que le fue dado para someterlo como administrador.
Todo se perderá por el pecado de
desobediencia a Dios.
La caída de los Ángeles
Detrás de este pecado de desobediencia esta
Satanás o diablo que queriendo asociar al hombre en su rebelión contra Dios los
seduce a engaño invitándolos a la desobediencia, “seréis como dioses” les
susurra para hacerlos caer.
El demonio un ángel caído, que habiendo sido
creado bueno se rebela contra su creador rechazándolo irrevocablemente, lo que
hace que su pecado no pueda ser perdonado.
Jesús lo llama homicida desde el principio y
padre de la mentira. Satanás intenta apartarlo de su misión de Redención.
Su poder es limitado ya que es sólo una
criatura y no puede impedir la edificación del Reino de Dios.
La intervención perversa de Satanás en el mundo
y el hombre es un misterio, Dios la permite por que en todas las cosas El
interviene para el bien de los que lo aman.
El pecado original
El pecado original en que todos los hombres
nacemos, es el estado de privación de la santidad y justicia originales. Es un
pecado contraído no cometido, no es un acto personal, por la unidad de origen
es transmitido a todos los descendientes de Adán, por propagación, misterio que
no se puede comprender plenamente.
En este pecado el hombre se prefiere a sí
mismo en lugar de Dios y por ello desprecia a Dios y su propio bien y el de sus
descendientes.
El mal entra en el
mundo como consecuencia del pecado original
El hombre que como consecuencia del pecado original
queda sometido a la ignorancia, al sufrimiento, a la muerte e inclinado al
pecado se desvía de su destino último de optar por libre elección de amor por
la voluntad de Dios y opta por sí mismo eligiendo a veces el pecado y el mal,
así entra el mal en el mundo.
Dios no es autor ni directa ni indirectamente
del mal moral, pero lo permite respetando la libertad del hombre ya que sabe
sacar de él un bien.
Dios busca reparar al hombre de su pecado por
medio de su venida al mundo en la Encarnación de su Hijo, el don del Espíritu
Santo, los Sacramentos dados por medio de la Iglesia.







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